Horizontes mágicos

Horizontes mágicos

Pocos paisajes en el mundo pueden compararse con el Macizo Central de Bohemia (České středohoří).

Conos de rocas volcánicas se elevan desde la sosegada Llanura del Elba (Polabská nížina), aldeas se enclavan en los profundos valles, prados exponen sus gamas de colores, los campos se cubren de amarillas flores, huertas y jardines, y las colinas muestran en sus cimas las ruinas asentadas de castillos medievales.

A su vez, este bello paraje queda recubierto de nubes, atravesadas por los rayos del sol, que circulan rápidamente a baja altura por el horizonte, uniendo la tierra con el cielo y formando así una pintura de intenso color. El curioso contraste que hay entre el cielo constantemente cargado de electricidad, la fuerza petrificada de los remotos elementos naturales y la tranquilidad del paisaje, cultivado con sumo cuidado a lo largo de siglos, ha atraído a los mayores artistas románticos, que buscaban nuevas fuentes de inspiración. Fueron Johann Wolfgang Goethe, Friedrich Schiller o Richard Wagner los que vendrían a encontrarse con su musa. Por otro lado, tal amalgama de colores también ha embrujado a muchos pintores.

Paisaje como inspiración
Paisaje como inspiración
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Střekov Archiv CzechTourism

Střekov

Desde el siglo XIX, la majestuosa ruina de este castillo medieval ha atraído a artistas románticos como un imán. Los testigos oculares cuentan que en el año 1842 vieron una figura blanca a la luz de la luna que se movía por las murallas medievales y se dirigía al cercano monte Vysoký Ostrý. Fue el famoso compositor Richard Wagner quien, envuelto en una sábana blanca, brindaba de esta manera con impulsos a su fantasía. Tal experiencia lo inspiró para escribir un poema que más tarde se convirtió en la base de su famosa ópera “Tannhäuser”.

Duchcov Státní zámek Duchcov - Dux | © Marian Hochel

Duchcov

En el crepúsculo de su vida, el gran amante, aventurero y escritor Giacomo Casanova encontró refugio, como bibliotecario, en el palacio del conde Josef Karel Emanuel de Wallenstein. Aquí escribió su famoso informe sobre su fuga de las cámaras de plomo de Venecia, sus memorias y su novela “Icosamerona”. En el palacio encontrarás las salas con auténticos muebles de la época por las que paseaba Casanova, incluido el sillón en el que murió, el 4 de junio de 1798.

Teplice Archiv CzechTourism | © Ing. Lubomír Čech

Teplice

La famosa ciudad balneario, en la que en el siglo XIX se daba cita a la élite de toda Europa, fue escenario de una de las historias legendarias que ilustran el conflicto generacional de dos grandes personalidades del arte. El 23 de julio de 1812, se encontraron aquí dos gigantes de la cultura europea: el “príncipe de los poetas” Johann Wolfgang Goethe y el compositor genial Ludwig van Beethoven. Durante uno de sus rutinarios paseos por el parque, se encontraron con la esposa del emperador Francisco I, María Ludovica, acompañada de una numerosa comitiva. Mientras que Goethe se quitó respetuosamente el sombrero y se inclinó profundamente ante su Majestad, el compositor, convencido de que sólo el artista era un verdadero aristócrata, se abrió camino entre la muchedumbre de cortesanos y espectadores, y se fue con las manos en los bolsillos y sin saludar. Luego reprochó a Goethe su servilismo, y con este incidente se acabó su breve amistad. Nunca más volvieron a encontrarse.

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El viajero reconocido mundialmente, Alexander Humboldt, a menudo volvía para disfrutar de las irrepetibles vistas. Después de realizar su primer ascenso a la cima más alta de esta región, acompañando al rey de Prusia Federico Guillermo III, escribiría en una carta a un amigo, absolutamente fascinado: “La vista que se ofrece desde Milešovka es la tercera más bonita del mundo con la que he disfrutado en mi vida”. Y a pesar de que fue una de las personas que en esa época más países y regiones del mundo visitaron, volvió en dieciséis ocasiones para revivir el poderoso encanto del Macizo de Bohemia. También el rey prusiano cada año volvería a Milešovka durante sus estancias en el balneario de Teplice.

Las vistas son realmente encantadoras y seductoras, y el Macizo de Bohemia es, sin lugar a duda, la localidad más fotogénica de la República Checa. Las colinas no presentan mucha altura, y en su mayoría son bien accesibles, así que no es nada difícil ascender hasta la cima y una vez alcanzada, soñar a tu gusto u observar el tiempo que te plazca el horizonte escarpado. Descubrirás que muchos de los lugares que desde aquí se divisan, están relacionados con antiguos mitos y casi cada uno de ellos oculta su propio secreto.

Cumbres del Macizo Central de Bohemia
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Buscando el oro verde y la vid

Desde tiempos remotos, la fértil región del río Elba (Labe) y las tierras rojas del río Ohře se han usado para cultivar el llamado “oro verde”: el lúpulo. El checo figura entre los de mayor calidad del mundo y los checos, con merecido derecho, se sienten orgullosos de él. Los campos de lúpulo de la comarca de Žatec forman parte indispensable del paisaje y en superficie son los cuartos más extensos del mundo, a pesar de que el territorio con el que cuenta la República Checa es pequeño. Cuando se recorre la región, a cada paso, se distinguen las tradicionales estructuras de madera con matas de lúpulo atadas. Durante el régimen comunista, jóvenes voluntarios en forma de brigadas cosechaban el lúpulo de tal forma que puede decirse que colaboraron activamente en la creación de una de las marcas de identidad cultural nacional. Plantea el tema en alguna de las tabernas locales cuando converses con cualquier lugareño de más de treinta años edad. Verás que el resto de acompañantes de su mesa rememorarán, con cierta nostalgia, un gran número de historias muy interesantes.

Si durante tu viaje por el macizo central visitas la antigua ciudad real Žatec, podrás contemplar el cultivo de lúpulo más pequeño del mundo, situado en la plaza junto al ayuntamiento, y un poco más allá uno de los mayores santuarios de este tesoro nacional checo: el llamado Templo del lúpulo y de la cerveza. Aquí conocerás en profundidad su larga historia, verás con tus propios ojos cómo se elabora la cerveza y en el restaurante local degustarás todas las especialidades de la cerveza y los platos regionales.

 

Foto: Los tradicionales tanques de cobre para elaborar cerveza (Archiv CzechTourism | © Jiří Strašek)

 

Por el contrario, en los alrededores de la ciudad de Litoměřice, encontrarás el centro de la viticultura: en el lugar llamado Porta Bohemica, justo en las fértiles pendientes situadas por encima de los meandros del río Elba, por donde el cauce se abrió camino por entre las volcánicas colinas. Según la documentación encontrada, la historia del cultivo y de la elaboración de la vid se remonta a hace más de mil años. Hasta el día de hoy, se han conservado las originales bodegas de vino del siglo XIII que pertenecían al antiguo señorío de los cistercienses de Velké Žernoseky. Allí el vino madura en barriles de roble y tú mismo puedes catarlo directamente en estas históricas bodegas, luego podrás hospedarte en el palacio. Una oportunidad idónea para la visita se ofrece cuando se celebran los tradicionales festejos de la vendimia. Independientemente de la época escogida, una vez que estés aquí puedes aprovechar tu estancia para emprender una excursión a lo largo del río, la cual requiere de poco esfuerzo, o disfrutar de un circuito en barco.

En Litoměřice, se sitúa un antiguo castillo medieval de la realeza, construido en el siglo XIII. Este imponente edificio, que es una de las construcciones más antiguas de la ciudad, en el pasado albergaba una cervecería. Pero hace tiempo la cerveza cedió el lugar al vino y hoy en día aquí encontrarás una moderna exposición de la vitivinicultura de Bohemia. Llegarás a saber todo sobre el cultivo de la vid en la región y degustarás las variedades típicas de la zona. Un orgullo del castillo es la capilla gótica, recientemente renovada, donde rezaba el emperador Carlos IV durante su estancia en Litoměřice: fue él quien en la Edad Media otorgó a Litoměřice el derecho a cultivar la vid, contribuyendo de esta manera al desarrollo de la viticultura de la comarca.

 

Porta Bohemica (© Jan Watzek)

Por la región del famoso cristal de Bohemia

Si te desplazas al Macizo Central de Bohemia desde su extremo nororiental, desde la zona somontana de los Montes de Lužice (Lužické hory), te encontrarás en el centro sempiterno de la industria cristalera de Bohemia. Hasta el día de hoy, puedes admirar la larga y famosa historia de este frágil arte que nace del fuego en las tradicionales ciudades cristaleras, tales como Kamenický Šenov, Nový Bor o en la pequeña aldea Prácheň. Fue aquí donde comenzó una de las largas historias del cristal de Bohemia. Ya en el año 1724, se abrió el primer taller para elaborar arañas de cristal. Estas arañas de cristal con ornamentos colgados y tallados que rápidamente consiguieron entusiastas admiradores entre los nobles de la aristocracia más alta. Casi en una noche se convirtieron en un fenómeno mundial y se abrieron camino en las residencias de los monarcas más poderosos del mundo: desde el rey francés Luis XV, a través de la emperatriz austríaca María Teresa, hasta el gobernador del imperio otomán Osman III. Hoy en día, en Prácheň y sus alrededores, funcionan varias fábricas de cristal, las más pequeñas y las puedes visitar, incluso puedes probar personalmente aquel difícil oficio que produce obras de arte.

Cerca de Prácheň, encontramos una obra de arte natural por lo que es uno de los destinos favoritos de los turistas: la Roca del Señor (Panská skála, en checo), también denominada Órgano de Piedra (Kamenné varhany). Se trata de unas columnas de basalto que recuerdan a los tubos petrificados de un órgano y, a su vez, nos dejan un testimonio de la antigua actividad volcánica del lugar. Gracias a las colectas realizadas entre el pueblo, se ha salvado esta única formación, y hoy es la reserva geológica más antigua de Bohemia.

 

La Roca del Señor (Panská skála, en checo) (© Daniel Řeřicha)

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Macizo Central de Bohemia (České středohoří)

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