Trebíc es la ciudad de extraordinarios monumentos religiosos, la más famosa es la Basílica de San Procopio románico-gótica. La iglesia obispal, originalmente consagrada a la Virgen María fue construida ya desde la primera mitad del siglo XIII como parte del monasterio benedictino, fundado en Trebíc en el año 1101. Basílica sufrió considerablemente durante el sitio del ejército húngaro de Matías Korvín en el año 1468 y más de dos siglos fue utilizada para objetivos profanos como caballeriza, granero o almacén de cerveza. Después de la reforma realizada por el arquitecto Kañka en los años 1725 – 1731 fue consagrada a San Procopio y otra vez utilizada para fines religiosos. Entre las partes más valiosas de la basílica está la cripta con original, más de 700 años antiguo maderamiento de techo, enclavado de bóveda en cruz de piedra, roseta (ventana circular) en la parte oriental del ábside y el portal del norte, una obra maestra del cantero. El aspecto actual de los interiores de la basílica la hizo Kamil Hilbert en los años 1924-35. En el edificio del antiguo monasterio tiene su sede el Museo de Moravia del Norte con extensas colecciones de belenes, moldavitas, pipas y de cultura regional.
Trebíc anteriormente perteneció a los centros importantes de la cultura judía en Moravia. La ciudad judía extraordinariamente conservada permanece hasta hoy día como testigo valioso de la convivencia de los judíos y cristianos, que forzosamente finalizado por el holocausto de nazis durante la 2ª Guerra Mundial. El barrio judío único con una densa edificación, calles sinuosas, rincones oscuros, pasajes abovedados y plazas románticas – por ejemplo el ayuntamiento, escuela, rabinato y hospicio. La sinagoga posterior fue completamente reconstruida y en su interior está la exposición de la historia del ghetto de esta ciudad y se organizan aquí varias actividades culturales – exposiciones, conciertos, reuniones y seminarios. La Sinagoga Delantera es hoy día oratorio de la religión checoslovaca de los husitas.
El original cementerio judío, situado desde la Edad Media temprana cerca del monasterio benedictino fue durante el sitio de la ciudad en el año 1648 destruido y en el siglo XVII transportado en la pendiente del norte del monte de Hrádek. Alrededor de 3000 tumbas de piedra de las que la más antigua es del año 1625 y se encuentra en el parque con el ambiente inolvidable misterioso. Parte del cementerio es la sala de ceremonias del año 1903 con interiores únicos conservados donde hasta hoy se celebran funerales según las tradiciones antiguas judías. El cementerio judío fue en los años 80 del siglo XX amenazado de liquidación pero finalmente fue salvado y consecutivamente renovado. Actualmente pertenece a los cementerios judíos mejor conservados y mejor cuidados de la República Checa.
