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Historia de la República Checa

La historia de nuestro territorio, continua sin interrupciones, se empieza a escribir a comienzos de los a ños 30 del siglo VI. Da testimonio sobre la primera formación estatal de los eslavos la existencia del Imperio de Sámo en la mitad del siglo VII y, seguidamente, el de la Gran Moravia. Fue el hecho crucial en la evolución de los territorios eslavos la llegada al imperio de la Gran Moravia de los hermanos Cirilo y Metodio, curas y maestros de la fe, en la confluencia de los años 863 y 864. La Biblia se traduce al paleoslavo o antiguo eslavo, lengua comprensible para los eslavos que se utiliza a partir de aquel período durante todos los oficios religiosos. El imperio de la Gran Moravia se desintegra y desaparece a comienzos de los años 90 del siglo X y sobre sus ruinas surge la primera forma del Estado checo.

El primer príncipe checo documentado, Bořivoj, procedente del linaje de los Premislitas, gobierna entre los a ños 874 y 891. Bautizado en los a ños 80 del siglo IX por el arzobispo Metodio,   contribuyó considerablemente a la propagación del cristianismo en Bohemia. Durante su gobierno se levantan las primeras construcciones religiosas en el territorio de la Bohemia de   entonces. La primera iglesia cristiana fue fundada en Levý Hradec (hoy Roztoky u Prahy), lugar desde donde Bořivoj gobernaba. Con el tiempo dejó construir una peque ña iglesia advocada a la Virgen María en un alto por encima del río Vltava (Moldava), lugar dedicado originalmente a los sacrificios paganos. Fue durante el gobierno de Spytihněv I, hijo de Bořivoj I, cuando se levantó allí una ciudadela y más tarde un palacio principesco, núcleo del futuro Castillo de Praga, lugar desde donde Spytihněv controlaba el país. Después de su muerte asumió el poder su hermano menor Vratislao I. Fallecido éste (921) se encargó de la regencia su esposa Drahomíra para entregar las riendas del principado a su hijo mayor Wenceslao alrededor de   924, a ño en que éste cumplió la mayoría de edad. En la segunda mitad del siglo X el príncipe Wenceslao fundó en el Castillo de Praga el templo de San Vito y depositó en él las reliquias de San Vito, patrono de Sajonia, las cuales adquirió de Enrique, rey de Sajonia. Las discordias cada vez más frecuentes entre Wenceslao y su hermano menor Boleslao llegaron a su colmo el 28 de septiembre de 935, fecha probable del asesinato del príncipe Wenceslao, urdido presumiblemente por Boleslao quien le sucedería en el trono praguense del Principado. Canonizado en la segunda mitad del siglo XI Wenceslao fue elevado a patrono nacional.

El príncipe Boleslao contribuyó a fortalecer, sin duda alguna, el naciente Estado checo. Se debe a él la fundación del obispado de Praga. En 982 fue nombrado obispo Adalberto (Vojtěch en checo), posteriormente canonizado, procedente del linaje de los Slavníkovec y fundador del Monasterio de Břevnov (993). Este puso gran empe ño en ajustar las relaciones entre la Iglesia y la sociedad y tuvo el extraordinario mérito por la cristianización de una parte de Europa central, concretamente de nuestros vecinos, los polacos y húngaros. Adalberto y sus seguidores bautizaban a sus futuros reyes.

Hasta 1212 las tierras pobladas por los checos existieron sólo como principado. En aquel a ño el príncipe Přemysl Otakar I recibió de manos de Federico II, rey romano y de Sajonia la “Bula de Oro de Sicilia” mediante la cual el Principado de Bohemia se elevó a reino asegurándose de esta forma también la herencia del trono. Přemysl Otakar I fue el primer rey de Bohemia, siendo coronado primero en 1198 y de nuevo en 1203.

Durante toda la historia forman parte del Estado checo no sólo el Reino de Bohemia, sino también el Margraviato de Moravia (reconocido por la asamblea del Imperio celebrada en Ratisbona en 1182). Los Premislitas reinaron ininterrumpidamente hasta 1306, a ño en que fue asesinado en Olomouc el rey Wenceslao III.

Después de la muerte de Wenceslao III la dinastía de los Premislitas participó en el reinado sólo en línea femenina. Ascendieron al trono checo los Luxeburgo que reinaron hasta 1436. El soberano más importante de la dinastía de los Luxemburgo fue, sin duda alguna, Carlos IV, rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Bajo su reinado Bohemia vive su mayor esplendor. Praga se convierte en una metrópoli europea de primera categoría. Fue fundado el arzobispado de Praga, confeccionadas las Joyas de Coronación de San Wenceslao y nace la tradición de San Wenceslao. Carlos IV funda la Universidad de Praga, surge la Ciudad Nueva de Praga y se levantan numerosas construcciones notables, entre ellas el Castillo de Karštejn, el Puente Carlos y otras. Después de la muerte de Carlos asciende al trono su hijo Wenceslao. Sin ermbargo, durante su reinado el caos se apodera del país y se desencadenan disturbios religiosos que culminan en 1415 con la muerte en la hoguera de Jan Hus, predicador que fue extremadamente duro en sus críticas de la Iglesia exigiendo su reforma. Seguidamente, las tierras checas y parte de Europa central fueron devastadas por las guerras husitas.

En 1526 ascienden al trono checo los Habsburgo (Fernando I de Habsburgo) y los países de la Corona Checa empiezan a formar parte de la Monarquía de los Habsburgo. Se considera el soberano más importante de la época posterior a 1526 Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que fue coronado rey checo en 1575 y más tarde también rey de Alemania. Bajo su reinado Praga vive un período de enorme esplendor convirtiéndose en una moderna metrópoli europea. Tras su muerte (1612) se desencadenan varios levantamientos contra los Habsburgo, encabezados por los estamentos checos, que culminan con la derrota de los últimos en la Batalla de la Monta ña Blanca el 8 de noviembre de 1620. Así, Europa se encuentra en los umbrales de la Guerra de los Treinta Años. En las tierras checas se lleva a cabo la recatolización forzada a la que pusieron fin las reformas realizadas por José II en 1781.

Desde comienzos del siglo XIX se contempla en los países checos el proceso de «renacimiento nacional». Gracias a las grandes figuras de tal proceso, tales como František Palacký, Josef Dobrovský, Josef Jungmann y Karel Havlíček Borovský, empieza a crearse la lengua checa moderna.

Tras la caída de la Monarquía Austro-Húngara, fruto de su derrota en la Primera Guerra Mundial, surge el 28 de octubre de 1918 la República de Checoslovaquia independiente y Tomáš Garrigue Masaryk es elegido su primer presidente. El período entre las dos guerras mundiales (1918 – 1939) se denomina la Primera República. En aquella época la República de Checoslovaquia perteneció a los países más desarrollados de Europa desde el punto de vista económico, sobre todo en el sector de maquinaria.

La ocupación por la Alemania nazi puso fin en 1939, tras la firma del Tratado de Munich (septiembre de 1938) a la existencia de la Primera República. El país fue dividido en el Protectorado de Bohemia y Moravia y el Estado Eslovaco. Tras la derrota de Alemania y el regreso desde Londres del gobierno exiliado encabezado por Edvard   Beneš el Estado checo fue unificado nuevamente en 1945.

Después de la Segunda Guerra Mundial, debido a la división de Europa después de la Segunda Guerra Mundial en dos esferas de influencia –occidental y soviética–, Checoslovaquia   llegó a parar en la soviética, hecho que contribuyó en gran medida a que tras el golpe de Estado en febrero de 1948 tomaran el poder los comunistas. En 1960 el Estado cambió el nombre para llamarse más adelante la República Socialista de Checoslovaquia. En 1968 una parte de los comunistas, de posiciones reformistas, se esforzaron por llevar a cabo una democratización parcial de la sociedad, sin embargo, la entrada de los ejércitos del Tratado de Varsovia en el país suprimió tales esfuerzos. Fracasado el intento de democratización, empezó durante el a ño 1969 el período de «la normalización» que se podrá caracterizar como un período en que fueron perseguidas por la administración de Estado todas las personas que no estuvieron de acuerdo con la ocupación soviética y la normalización subsiguiente y desarrollaron actividades de oposición contra el régimen.

A comienzos de los a ños 80 del siglo XX volvieron a intensificarse las tendencias de democratización también en otros países de Europa pertenecientes al llamado bloque socialista del Este. En noviembre de 1989 la situación en Checoslovaquia culminó con la llamada “Revolución de Terciopelo”. Ante la presión de la opinión pública los comunistas renunciaron a las represalias policiales y se retiraron del gobierno del país. El 29 de diciembre de 1989 fue elegido presidente por la Asamblea Federal Václav Havel, candidato y representante de la nueva agrupación democrática Foro Cívico, quien llevó a la entonces República Federativa de Checoslovaquia, después de 40 a ños de totalitarismo, a las elecciones libres de junio de 1990.

El día 1 de enero de 1993 se produjo, mediante acuerdo mutuo, la división de la República Federativa de Checoslovaquia en dos Estados independientes: la República Checa y la República Eslovaca. A partir de 1999 la República Checa es miembro de la OTAN y en 2004 entra en la Unión Europea.   

En la actualidad la República Checa es un país moderno y democrático con un rico legado cultural e histórico.



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