Si buscamos algún fenómeno de la cocina checa, no hablamos, quizás sorprendentemente, de especialidades en carnes o de sabores o materias particulares, sino de las guarniciones. Aunque las bolas de masa de harina saben prepararlas también cocineros de otros países, las confeccionadas en Chequia denominadas knedlíky son únicas. Además de su variante clásica hecha con masa de harina esponjada debería probar también las al estilo de la ciudad-balneario de Karlovy Vary cocidas en servilleta, las “bolas peludas” (chlupaté knedlíky) elaboradas con patatas crudas o las bolas de masa de patata. Las patatas se han asimilado tanto en la cocina checa que existe un amplio recetario para su preparación. Además de patatas fritas, puré de patatas o patatas cocidas prueba como acompañamiento para los platos de carne o el gulash una guarnición no tradicional: la crepe de patatas a la checa (bramborák).
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