Una botella de Becherovka es el recuerdo favorito que se llevan los turistas que visitan la República Checa. Este licor de hierbas agridulce proviene de la mundialmente conocida ciudad-balneario de Karlovy Vary donde gracias a sus efectos curativos adquirió el apodo de „décimotercera fuente curativa” (www.becherovka.com). A propósito, estando ya en una ciudad-balneario checa, no se olvide de probar las galletas redondas de balneario auténticas: ¡tienen un sabor exquisito!
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