Los padres a menudo piensan cómo hacer que sus niños pasen unas vacaciones
amenas, cómo hacer para que vivan algo irrepetible y único y, a la vez,
que aprendan algo. Muchos niños, sabiendo la intención de sus padres igualmente
piensan, pero en cómo evitar las vacaciones preparadas por los padres que
muchas veces llevan consigo las infinitas visitas de los monumentos y museos.
Pero no tienen que desesperarse ninguno de ellos. En la República Checa las
cosas que aparentemente parecen aburridas pueden ser divertidas y los padres
y los niños encuentran aquí el idioma común.
En el territorio de la República Checa se conservan más de dos mil castillos, ruinas de castillos, palacios y fortalezas. Casi con cada uno se enlaza alguna leyenda, mito o cuento. Y los niños aman los cuentos.
¿Confunde su hijo al guepardo y al leopardo? Seguramente reconocerán mejor a los animales cuando los vean con sus propios ojos. Visiten alguno de los muchos parques zoológicos checos. Aparte de la visita clásica pueden ser testigos de la alimentación de tigres, leopardos, leones, pingüinos, pelicanos y canguros o presenciar el entrenamiento de osos marinos o el baño de elefantes.
¿Están sus niños aburridos de la enseñanza de la escuela, en ocasiones indigesta, o de los programas educativos de ordenador? Llévenles al verdadero undo donde los monumentos históricos no son solamente objetos muertos.
Las vacaciones sin excursiones no son las auténticas. Caminen, viajen en coche, en
autobús, en tren o en barco, bajen alguno de los ríos checos en canoa, alquilen bicicletas
o hagan una excursión de varios días pernoctando en los campings o simplemente bajo el cielo.
A pesar de que la República Checa no tiene salida al mar, dispone de muchas posibilidades de
aprovechar los recursos acuáticos. Las orillas de césped o de arena calentadas por el sol en
las piscinas naturales como, por ejemplo, las de Slapy, Orlík, Lipno o las del famoso Lago
de Mácha (Máchovo jezero) incitan a la relajación.
Muchos visitantes de la República Checa realizan un verdadero maratón por los museos y las
galerías que, sobre todo en Praga, proliferan en cantidad. Aún así, en vacaciones
consiguen llevar a sus pequeños picarines a los museos!
¿Está su niño después de un día difícil todavía espabilado y fresco? Ha llegado el momento
justo para la visita de alguno de los observatorios o planetarios que se encuentran no sólo en
Praga, sino también en otras muchas ciudades de la República Checa. Para sus niños están
preparados programas interesantes y el propio ambiente mágico del cielo estelar que está al al
alcanze de la mano, hará de la visita una experiencia inolvidable.
Serenidad, calma, buena comida y buena bebida son necesarios para que se sientan a gusto. De
ninguno de estos placeres carecerán ni ustedes ni sus hijos durante sus vacaciones en la
República Checa. Y no sólo porque aquí comerán bien sino también a buen precio.
La República Checa les ofrece un servicio de la misma calidad que el de los otros países
europeos, a menudo con precios mucho más favorables. Esto vale también para el alojamiento,
catering, compras, entradas y transporte. El transporte está entre los más baratos de
Europa.
Las madres se interesarán no solo por las visitas a los monumentos, sino también por las
compras. La oferta de tiendas está a nivel europeo y además durante las compras sus monederos
no sufrirán grandes perjuicios.
Cuentos, cuentos, cuentos

Parques zoológicos y jardínes botánicos

Historia y arquitectura en juego

Excursión a la naturaleza

Vacaciones cerca del agua

Museos y galerías un poco diferentes

Observatorios y museos al aire libre

Placeres culinarios para niños y adultos

Precios bajos y reducidos

Compras, juguetes, regalos

