A pesar de que la República Checa no tiene salida al mar, dispone de muchas posibilidades de aprovechar los recursos acuáticos. Las orillas de césped o de arena calentadas por el sol en las piscinas naturales como, por ejemplo, las de Slapy, Orlík, Lipno o las del famoso Lago de Mácha (Máchovo jezero) incitan a la relajación.
Las piscinas naturales tienen su ambiente específico. Es posible alquilar un barco o un patín a pedales y aderezar su baño con un recorrido en ellos. En los meses de verano las piscinas están llenas de “chiringuitos” tanto con souvenirs, como con refrescos y alimentos. Los padres saben que la verdadera calma comienza cuando los niños se bañan y ellos pueden tomar con calma una jarra de cerveza fresca y la tortilla de patatas al estilo checo, llamada “bramborák”.
Una experiencia inolvidable para los niños y los adultos presenta también el río Vltava que pasa por el centro de Praga. No es posible bañarse aquí pero ¿por qué no alimentar a los cisnes o los patos, alquilar un patín de pedales o un barquito o hacer el recorrido en el vapor por toda Praga hasta el parque zoológico?
¿Llueve y sin embargo los niños se quieren bañar y bajar por el tobogán? No hay nada más fácil,
ya que los
aquaparques checos como por ejemplo los ubicados en
Liberec, Příbram o
Neratovice les efrecen esta posibilidad en cualquier tiempo. Mientras ustedes
pueden pasar el rato en el jacuzzi o calentarse en sauna.
