Platos imprescindibles y productos

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Entre los platos más famosos de la República Checa, el gulash es sin duda el número uno dentro de la gastronomía checa. Procedente según se cree de Hungría, esta especialidad ha adquirido una dimensión especial en Chequia. Los hábitos dietéticos de los habitantes de Chequia son similares al resto de países europeos; el desayuno consiste en una bebida caliente, normalmente café o té, acompanado de tostadas de pan con mantequilla, mermelada, miel, jamón, salami e incluso huevos, y dulces de desayuno. A media manana se toma un almuerzo ligero, que suele consistir en carne ahumada, algo de sopa o incluso un plato caliente. Sobre mediodía tiene lugar la comida, consistente en una sopa como primer plato, un segundo plato y un postre. La cena, sobre las siete de la tarde, suele ser ligera, compuesta de un plato caliente, o varios entrantes pequenos.

SOPAS

Las sopas tienen un papel fundamental en la cocina checa, y existe una gran variedad a elegir. Como especialidad, destaca la sopa de ajo, que se prepara con gran facilidad, y el consomé de ternera o pollo con fideos, arroz o verdura, sazonada con sal y finas especias, y acompanada de pequenos knedlik y un ingrediente especial hecho con mejorana, pimienta y ajo. Existen también las sopas ligeras, generalmente para el almuerzo de la manana, preparadas con carne, verduras o legumbres. Como especialidad de este tipo de sopas destaca la sopa de patata, un plato tradicional cuya preparación varía dependiendo de las regiones, sazonada con mejorana, pimienta o semillas de comino, cuya delicadeza le otorga un sabor especial.
Otra de las especialidades es la sopa de callos (drst''ková polévka), que puede sonar algo exótica a los turistas, pero que es una de los más populares de Chequia. Los callos, (estómago de ternera cortado en finas rodajas) se cuece lentamente con un fuerte aderezo de paprika que da a la mezcla un agradable sabor picante. La sopa de lentejas con carne ahumada (cocková polévka s uzeninou), la sopa de guisantes (hrachová polévka) con tropezones de pan frito y la sopa de alubias (fazolová polévka) son otros platos tradicionales, muy populares, sin duda excelentes. Las regiones ubicadas al pie de las montanas checas Krkonose y Sumava tienen su propia especialidad llamada Kulajda, una excelente sopa ácida ligera, hecha a base de crema, patatas, huevos y setas, y sazonada con eneldo.

CARNES

Entre las carnes más utilizadas en los guisos checos, destacan el cerdo y la ternera.

La ternera asada, el roast beef, servido en su propio jugo, o la ternera guisada, acompanada de varias salsas y especias, constituyen una de las bases de la cocina del país.
Las salsas, junto con las diferentes guarniciones, varían entre una gran cantidad de sabores y texturas: la salsa dulce de tomate (rajská omácka), la salsa aromática de eneldo (koprová omácka), la salsa de rábano picante (krenová omácka), la delicada salsa de ajo (cesneková omácka) o la exquisita salsa de setas (houbová omácka) son las más representativas de las salsas checas.
En cuanto a las especialidades culinarias elaboradas con ternera, los filetes asados de ternera con salsa cremosa (svícková) destacan sobre cualquier otro plato.
La ternera marinada, acompanada con tiras de bacón, se presenta envuelta con verduras y sazonada con especias. El jugo de la carne sirve para hacer un puré muy fino, suavizado con crema. Los filetes se sirven con esta salsa, cuya única especia es el picante, y con una guarnición de frambuesas dulces y una rodaja de limón. Picante, dulce y ácido se mezclan en este plato, que suele presentarse acompanado de knedlik.
En la localidad de Znojmo existe un plato tradicional célebre en toda Chequia, el Znojmo roast beef, elaborado con pepinos.

El cerdo ha dado lugar a numerosos platos tradicionales en Chequia. El más célebre sin duda es el cerdo asado con knedlik y col (vepro-knedlo-zelo). La carne utilizada puede proceder de la pata, el lomo o las costillas, se sazona con semillas de comino, col templada y knedlik, todo ello condimentado libremente con el jugo de la propia carne.
Este plato, extendido por toda Chequia, tiene una especialidad en Moravia, (la guarnición de col se sirve en un recipiente separado y con una elaboración algo diferente), y es aconsejable acompanarlo con una típica cerveza checa.
Otros platos tradicionales elaborados con cerdo son el cerdo asado cremoso (veprová pecene na smetane), o el escalope de carne de cerdo (smazený rízek), acompanado con una ensalada fría de patata.
Por último, la carne ahumada de cerdo (uzené maso) es una exquisitez ampliamente extendida, utilizada como entrante. Esta carne se sirve fría o templada, y es una especialidad en Praga ("el jamón de Praga") y en Moravia (cuya carne se adereza con ajo antes de ahumarla).

La carne de cordero se suele cocinar generalmente asada con ajo (skopové na cesneku) y acompanada de knedlik de patata y espinacas, o con mejorana (skopové na majoránce). También es típico el cordero a la parrilla, o el cordero al gulas.

Los platos elaborados con carne de conejo son muy difíciles de encontrar en Chequia, a pesar de ser muy populares. Se puede servir en salsa cremosa (se smetanovou omáckou), asado con ajo (pecený na cesneku) o preparado al natural con verduras y cebolla (na zelenine s cibulí).

Por último, otras carnes extendidas son el pollo y el pato. Este último suele utilizarse en muchas celebraciones familiares, y su preparación típica es sencilla, simplemente sazonado con semillas de comino y sal, y servido con col blanca o roja y knedlik como guarnición.

PESCADO

El pescado de agua dulce es una especialidad de las zonas de Bohemia y Moravia. En los restaurantes actuales es habitual encontrar carpa (kapr), cuya fama en la Bohemia del Sur se remonta a la edad media. Entre sus platos tradicionales se encuentran los filetes de carpa fritos (smazený karp), o la carpa cocinada con semillas de comino o ajo (pecený kapr), o preparada con verduras y setas. 

PLATOS VEGETARIANOS

La gastronomía checa tiene una importante base en la patata, y muchos de sus platos están elaborados con verduras, legumbres y setas, si bien suelen constituir guarniciones que acompanan a la carne y al pescado. Sin embargo, en los últimos anos los restaurantes incorporan cada vez más platos específicamente pensados para clientes vegetarianos.
Entre las especialidades vegetarianas destacan las patatas nuevas deshechas en mantequilla, condimentadas con queso y suavizadas con leche. Además, como guarnición las patatas adquieren un especial protagonismo, en knedlik, tortitas de patata o rollos de patata dulces o salados.
Un plato tradicional checo elaborado de patata es el bramborácky, tortitas de patata, hechas con huevo y harina y sazonadas con ajo y mejorana. Normalmente el bramborácky se sirve acompanando a la carne.
Las setas, muy abundantes en toda Chequia, se han convertido en una especialidad de la cocina tradicional. El pequeno país cuenta con la búsqueda de setas como un hobby nacional, y reúne una gran cantidad de expertos aficionados a esta práctica. Algunos de los platos más populares son el revuelto de setas (smazenice), los filetes fritos de seta y la vinagreta de setas; además existe toda una variedad de sopas y salsas elaboradas con este producto según recetas regionales. El tipo más habitual es el champinón.
En cuanto a las verduras, destaca por su gran profusión en la cocina checa la col (zelí), tanto blanca como roja, fresca o cocida, presente en numerosas recetas tradicionales. Durante el verano es frecuente servir ensaladas variadas, con verduras frescas como lechuga o zanahoria (mrkev). Es también frecuente encontrar coliflor frita (smazený kveták) en lo menús de muchos restaurantes durante la época estival.
Dentro de las comidas vegetarianas mixtas, la gastronomía checa ofrece numerosos platos preparados con huevo, como la tortilla de la granja (selská omeleta), acompanada de patatas fritas, huevos fritos con knedliky (knedlíky s vejcem) y pepinillos a la vinagreta.
También se puede encontrar queso frito (smazeny sýr), tanto curado como azul (hermelín), rebozado con huevo y harina y servido con patatas cocidas, una delicia gastronómica cada vez más extendida.

DULCES Y POSTRES

Los platos dulces y postres artesanos son sin duda una de las grandes bazas de la cocina checa. Nuevamente deben mencionarse los knedlik, esta vez de base dulce, acompanados de frutas. Considerado como el típico postre nacional, los knedlik dulces se preparan a partir de una variedad de masas, incluyendo masa hecha de levadura, masa de sémola, masa de patata y masa de requesón. Están acompanados de fruta fresca o confitada, o mermelada, y espolvoreados con mantequilla derretida y azúcar glass, canela, requesón o semillas de adormidera, o, más raramente, con nueces.
Cada familia posee su propia receta según su propia tradición.
Este postre puede degustarse en cualquier época del ano, y no se encuentra fuera de las fronteras checas.

Otros dulces tradicionales son los conos de patata (bramborové sisky), pequeños rollos hechos de masa de patata y servidos con semillas de adormidera o trozos de pan negro. Este postre tiene una variante salada, pequenos pasteles con forma de bolsita cuya base es la masa de patata, cocinados con un jamón ligero y espolvoreados con queso campestre. Junto a estos dulces están las tortitas llamadas lívance, pasteles elaborados con masa hecha de levadura y fritos en aceite o mantequilla.

Las tartas y bizcochos de la gastronomía checa (kolace y buchty) ocupan también un lugar de honor, y son habituales en las ferias de gastronomía nacionales.
La tarta más representativa es la tarta de ciruela (svestkový kolác), y strudl o tarta de manzana (jablecný závin).



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