Cuando hablamos de bebidas checas, es obligado empezar hablando de la cerveza. La República Checa posee una excelente cerveza en todas sus regiones, que puede apreciarse en todos sus bares y tabernas. Algunas de ellas han alcanzado fama internacional, como la cerveza Pilsner Urquell, originaria de Plzen, cuyo nombre, Pilsner, era el nombre con el que se designaba originariamente a la cerveza rubia en checo. Otra de las marcas que han alcanzado renombre en el mundo entero es Budejovicky Budvar (conocida internacionalmente como Budweiser) procedente de Ceské Budejovice, la capital de Bohemia del Sur.
La tradición de la cerveza en Chequia se remonta a un tiempo inmemorial. La
primera constancia escrita en la que se menciona la cerveza data del 993,
mientras que el proceso de elaboración de cerveza apareció por primera vez en
los anales de la historia en 1038. Sin embargo, la cerveza ya se fabricaba y se
consumía mucho antes de estas fechas. Siendo la cerveza una bebida popular (a
veces incluso en sustitución de la propia comida) además de tener un sencillo
proceso de elaboración, pronto la producción de cerveza quedó sujeta a una serie
de normas y reglas que en un principio delegaron el derecho a servir cerveza a
tabernas individuales. Más adelante la licencia de elaboración de cervezas fue
transferidas a cervecerías locales. De este modo, por toda Chequia y Moravia
surgieron pequenas y grandes cervecerías que satisfacían la demanda de pueblos y
ciudades. Aunque muchas de ellas desaparecieron cuando llegó el proceso de
producción de cerveza a gran escala, algunas han sobrevivido hasta nuestros
días, y hoy en día pueden ser visitadas (la mayoría de ellas) en distintos
recorridos turísticos que incluyen, naturalmente, una degustación del producto.
Asimismo, muchas de estas pequenas fábricas participan en la organización de
ferias locales de cerveza como la Feria de Ceské Budejovice, en junio, la
Búsqueda de Cerveza por la Región de Chodsko, en abril, el Día de las Bodegas
Abiertas en Policka, en junio, la Fiesta de la Cerveza en Humpolec, en agosto,
el Día de Erizo en Jihlava, en septiembre, la Feria de la Cerveza de la Región
de Cerná Hora, en septiembre, y la feria de Praga - Pivovarský dum, en
noviembre.
La historia de la cerveza checa puede ser recorrida en el único y
más antiguo Museo de la Cerveza, en Plzen, al igual que en algunas pequenas
cervecerías locales de pueblos de Chequia y de Moravia, por ejemplo en Chodovar
o Zatec.
Además de la cerveza, también es célebre el vino, sobretodo en
las regiones de Bohemia y Moravia, por su larga tradición de vinedos. También
aquí se pueden encontrar pequenas bodegas, en los distintos pueblos y
localidades, en la que se fabrica vino casero para consumo de la propia familia.
Algunas de estas bodegas pueden ser visitadas, y en ellas la cata del vino se
convierte en un ritual en sí mismo.
En cuanto a variedad, los más famosos son
los vinos blancos, especialmente los vinos Veltlín Green (Veltlínské Selene),
Müller-Thurgau, Italian Rieslin (Ryzlink vlasský), Pinot blanco (Rulandské
bílé), Rheine Riesling (Ryzlink rýnský), Malvasia (Veltlínské cervené rané),
Neuburg (Neuburské), Tramín, Sauvignon, Chardonnay, Moravia Muscat (Muskát
moravský) y Pinot gris (Rulandské sedé).
Las variedades de vino tinto, menos
abundantes, son St Lawrence´s (Svatovavrinecké), Frankovka, Portugal Azul (Modrý
Portugal), Pinot negro (Rulandské modré) y André.
Además de estos vinos,
existen también en Chequia los vinos espumosos, en tres variedades: seco,
semi-seco y dulce.
Existen diversas rutas del vino, especialmente disenadas
para los turistas, que incluyen la cata de vinos y la visita a algunas ferias y
eventos sociales relacionados con la vinicultura. Generalmente estas rutas
recorren las regiones de Znojmo y Mikulov, Melník, o las regiones de Pálava y
Karlstejn. También puede visitarse el Centro Nacional de Vinicultura y la Sala
de Exposición Nacional del Vino, en el castillo de Valtice, en el sur de
Moravia.
Existen dos famosas bebidas checas, licores característicos de
dos pequenas localidades que sin embargo se conocen tanto dentro como fuera de
las fronteras del país. Por un lado, el licor de hierbas Becherovka, procedente
de la ciudad-balneario de Karlovy Vary, muy suave y dulce, elaborado desde el
siglo pasado siguiendo una receta secreta. El Becherovka es un magnífico
aperitivo y a su vez un buen digestivo después de una copiosa comida. Por otro
lado, en las colinas de Moravia se encuentra el Slivovice, un brandy de ciruela,
con un sabor intenso


