La República Checa recibió 104,2 millones de visitantes extranjeros en 2000
(frente a los 71,7 millones de 1993), de los que 4.666.305 fueron turistas
(3.040.000 en 1993), con un total de 16.470.602 pernoctaciones y una estancia
media de 4,5 días. De todas estas entradas, el 94,5% se hicieron por carretera,
el 4% por tren, y el 1,5% restante por avión.
El turismo desempeña,
pues, un papel muy importante en la economía de este pequeño país de poco más de
10 millones de habitantes. En 2000, en concreto, los ingresos de divisas por
turismo fueron de 2.900 millones de US dólares (1.560 millones en 1993), frente
a 1.500 millones de US dólares gastados para su promoción, según fuentes del
Banco Nacional Checo. Esto representó un 5,7% del Producto Nacional bruto checo,
un 11,3% de los ingresos por exportación, y un 43,8% de los ingresos por
servicios.
El mercado emisor más importante es el alemán, que con
1.654.400 turistas registrados en establecimientos de alojamiento en 1999 (29,5%
del total) se situó a una enorme distancia del siguiente país. Las razones para
la enorme afluencia de alemanes son muy sencillas: el país germano comparte
frontera con la República Checa, y el idioma alemán es muy hablado en las zonas
colindantes. Si a esto añadimos su fortaleza económica, que lo convierte en uno
de los países emisores más importantes del mundo, y su gran número de
habitantes, Alemania se sitúa, en buena lógica, como el principal emisor
turístico de su vecino checo. Porque los alemanes no fueron sólo los que más
visitaron el país, sino que también fueron los que más tiempo se quedaron en él,
con una media de 4,8 días por cada uno de los visitantes en 1999 (con un total
de 6.248.233 pernoctaciones).
Tras Alemania se situó Polonia, otro gran
vecino fronterizo, éste oriental, que proporcionó 379.427 turistas en 1999, con
una media de 3,4 días de estancia en el país. Italia fue el tercero, con 320.505
turistas y 3,8 días de media. En cuarta posición aparece Gran Bretaña, que
generó 286.947 turistas ese mismo año, con 3,6 días de promedio de estancia.
Esto por lo que respecta a los cuatro emisores más importantes; por su parte,
España se situó en la undécima posición, con un total de 169.277 turistas (el 3%
del total), que se quedaron una media de 3,9 días en el país, tras los Países
Bajos, Eslovaquia, EE.UU., Rusia, Austria y Francia.
Otras cifras
interesantes acerca del comportamiento de los turistas que acuden a Chequia son
las relativas a las motivaciones de sus visitas. Casi la mitad de los que lo
hicieron en 1999 tenían como objetivo disfrutar de sus vacaciones. La segunda
razón para acudir al país checo fueron los negocios (un 19% de los que allí
acudieron tenían éste como principal motivo). Un 15% se acercó para visitar a
familia y amigos, y otro 14% para disfrutar de su exuberante naturaleza. El
interés del 11% de los visitantes fue realizar compras.
En cuanto a los
destinos que eligen principalmente los turistas en sus visitas a la República
Checa, la capital, Praga, se lleva la mayor parte de las visitas: en 2000, el
57,6% de los turistas, seguida del 14% que acudió a la región de la Bohemia
occidental, y el 10% que se decantó por Moravia del sur. Se puede deducir, por
tanto, que el turismo checo es principalmente vacacional y urbano, centrado en
su capital, aunque esto no se contradice con una amplia
diversificación.
En lo relativo a los periodos de estancia, el 27% se
queda entre 6 y 10 días, mientras que un 23% lo hace sólo por 2 días, seguido
del 17% que se queda 3 días, y el 13% que lo hace 4 días. Sólo un 8% de los
turistas acude a Chequia para más de 11 días. Además, el 32% se aloja en hoteles
de una a tres estrellas, el 20% lo hace en los de cuatro y cinco estrellas, el
14% duerme en casas de amigos o familiares, el 12% se decide por pensiones,
albergues y otros alojamientos no sujetos a calificación por estrellas, y un 7%
se decanta por los campings.
En cuanto al gasto, la media fue de 50,7 US
dólares por turista al día en 2000, incluyendo principalmente el alojamiento,
comida y compras (29,5 dólares en 1995). Se puede apuntar que son los japoneses
quienes más gastan, seguidos de rusos e israelíes, mientras que los españoles se
sitúan en la séptima posición. Los alemanes, que representan al principal
mercado emisor, sólo se sitúan en la duodécima posición.


