Historia de los misioneros de Tesalónica

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13. 2. 2013

La República Checa celebra, en el año 2013, el 1150° aniversario de la llegada de los misioneros Cirilio y Metodio a Gran Moravia

El Imperio de Gran Moravia está firmemente unido con los nombres de los misioneros Cirilio y Metodio. Aunque nos separan once siglos desde la época en que vivieron, su historia aún sigue viviendo. Lo testimonia también el hecho de que Cirilio y Metodio son los patrones principales de Moravia y en el año 1980, el Papá Juan Pablo II los proclamó patrones de Europa. 

El Imperio de Gran Moravia representó, en la confluencia de los siglos IX y X, el imperio europeo, que fascinó al mundo de entonces, con el brillo de su riqueza, poder y un auge cultural extraordinario. Después de casi cien años de existencia decayó y acabó definitivamente, pero dejó a los países checos una herencia inestimable: los primeros santuarios cristianos en nuestro territorio. Y en su fundación participaron Cirilio y Metodio.

El aniversario más importante, que se relaciona a las raíces de la historia, civilización, cultura y a los principios de la independencia nacional de Chequia, culminará con las celebraciones del 4 al 5 de julio de 2013 en Velehrad, donde se presupone la participación del Papá.

Dos mensajes y dos hermanos

En el año 862, Rostislav, príncipe de Gran Moravia, envió una delegación al emperador bizantino; le aseguró, que su pueblo súbdito había renunciado el paganismo y se guiaba por las leyes cristianas, y porque quiso liberar sus países de la esclavitud alemana, al mismo tiempo pidió a Miguel III que fundara el obispado en Gran Moravia. Los Moravos, que entonces por primera vez entraron a las sinuosas vías de la suprema diplomacia europea, organizaron una delegación semejante también al Papá Nicolás, pero éste no pretendió intervenir en la esfera de la influencia franca y rechazó la solicitud. Pero la delegación a Constantinopla bizantina sí tuvo éxito.

La leyenda dice que, un año más tarde aproximadamente, dos hermanos Constantino (que más tarde recibió el nombre monástico Kyrillos – Cirilio) y Metodio, sabios y monjes, de origen de Tesalónica griega, partieron al viaje largo al norte desconocido.

De los bosques de vega a las cumbres de las montañas Beskydy

Metodio con Constantino predicaron sobre la fe, no en latín noble e incomprensible, sino en eslavo antiguo, amable y bello, que los eslavos entendieron y que, unos años más tarde, llegó a ser el idioma litúrgico de pleno derecho. Gracias a los misioneros, en la Gran Moravia de entonces se encendieron las llamas de la literatura, sabiduría y cultura eslava, y el pueblo tuvo su propia escritura y libros, antes que la mayoría de las otras naciones europeas.

Vais a encontrar las huellas de su actuación en varios lugares de Chequia, y no se trata, ni mucho menos, solamente del lugar de peregrinación Velehrad, donde tuvo su sede, probablemente, San Metodio, el primer arzobispo de la archidiócesis de Panonia-Moravia. Los misioneros de Tesalónica conocieron bien, sin duda, también el pueblo-fortaleza en la colina Sadská výšina, cerca de Staré Město, o Valy cerca de Mikulčice, el hermoso pueblo-fortaleza, con palacios y murallas robustas en los meandros del río Morava, donde los equipos arqueológicos, a lo largo de los años, descubrieron los fundamentos de doce iglesias.

Un lugar extraordinario es también Hora svatého Klimenta (Monte de San Kliment), el lugar antiguo de peregrinación en las montañas Chřiby. Aquí, según se dice, se encontraba el monasterio que el príncipe Rostislav regaló a los misioneros y a sus alumnos para la vida contemplativa, oraciones y trabajo. Y vais a encontrar una de las estatuas más bellas de ambos hermanos en la cumbre del monte mítico Radhošť, delante de la capilla de San Cirilio y San Metodio. Según la leyenda, los hermanos de Tesalónica levantaron en el monte Radhošť la primera cruz, después de derribar todos los ídolos paganos.

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