Iglesia de San Nicolás en el barrio Malá Strana

Iglesia de San Nicolás en el barrio Malá Strana
1. 11. 2013

Conoce la esencia del barroco en la iglesia de San Nicolás

Igual que el Castillo de Praga, las torres del Puente de Carlos y el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, la iglesia de San Nicolás también forma parte indispensable del panorama de Praga. Una de las construcciones barrocas más bellas de Europa corona el barrio Malá Strana desde hace más de tres siglos, siendo el lugar que admira diariamente multitud de personas de todo el mundo. ¡Ríndete tú también ante su belleza y grandiosidad barroca!

La construcción de uno de los símbolos de Praga se debe a la Orden de los jesuitas, que anhelaban edificar su obra más espléndida en Bohemia. Para ello llamaron en busca de ayuda al maestro genial del barroco Kryštof Dientzenhofer. Después de su muerte, continuó su trabajo su hijo, quien proyectó tanto la disposición única de la bóveda como la parte más hermosa de toda la iglesia: la majestuosa cúpula. Más tarde fue construido uno de los campanarios más altos del barrio Malá Strana, surgiendo así una obra sin par al norte de los Alpes en aquella época.

Déjate cautivar por la magnífica decoración

¿Cómo debería ser la encarnación perfecta de la arquitectura barroca? Lo comprobarás nada más al entrar en las entrañas del templo. Se abrirá ante tus ojos un espacio impresionante con una suntuosa decoración. Una preciosa pintura al fresco en el techo, que se incluye entre las más grandes de Europa, se combina aquí con la rica decoración escultórica, y el juego sutil de luces y sombras completa el espectáculo único de la nave principal. También verás aquí un monumental órgano que tocó hace mucho tiempo Wolfgang Amadeus Mozart.

¿Quién encontrará al monje curioso?

La pintura al fresco en el techo se asocia con una leyenda sobre un monje curioso. El caso es que su autor no quería que nadie lo observara mientras la estaba pintando, para que todos vieran su obra por primera vez cuando estuviera completamente acabada. Pero uno de los monjes jesuitas tenía tanta curiosidad que, escondido detrás de una de las columnas, iba a observar al maestro mientras trabajaba. Sin embargo, el pintor le vio y como castigo lo dibujó en el fresco como una figura que está observándolo todo oculto tras una columna. Durante la solemne inauguración de la pintura, los jesuitas quedaron realmente pasmados y el monje curioso se quedó avergonzado. ¿Sabrás encontrarlo?

Disfruta de una vista única

Por qué permanecer en la tierra pudiendo ascender, propiamente dicho, a los cielos en la iglesia de San Nicolás. No te pierda la subida a la galería del templo, desde donde se abren unas vistas de toda la nave y la mejor perspectiva de la grandiosa pintura al fresco en el techo. También puedes subir al campanario, que ofrece unas preciosas vistas de los tejados y las torres del barrio Malá Strana y del Puente de Carlos.

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