Brno, Olomouc y Kroměříž

Jardin en Kroměříž
9. 6. 2014

Viaje por la desconocida Moravia central

Brno, Olomouc o Kroměříž son localidades alejadas de los circuitos más turísticos donde palpar la esencia de la República Checa.


Nani Arenas, la autora del blog de viajes Viajera Empedernida, es periodista especializada en turismo con más de 16 años de experiencia en medios escritos y audiovisuales. El mundo de la comunicación la apasiona. Cree que la explosión digital abre un campo increíble a los “contadores de historias“.


Moravia. Región desconocida de la República Checa, a pesar de que su capital, Brno, es la segunda ciudad más grande del país. Y Olomouc, en Moravia central, es una de las joyas del patrimonio checo. Y Kroměříž, una de las localidades con más encanto del país.

Pero lo mejor de Moravia, es que, a pesar de sus tesoros, son pocos los turistas que se dejan ver por esta zona del país mucho menos masificada que sus vecinas Praga o Karlovy Vary. Moravia es uno de esos rincones donde el viajero se siente solo, alejado de los circuitos turísticos y por tanto muy tranquilo. Destino a tener en cuenta si quieres conocer la esencia de la República Checa.

Brno

Empezamos el recorrido en Brno, a 210 kilómetros de Praga y fácilmente accesible desde la capital checa en tren, desde donde el viaje no supera las dos horas. No olvidemos que la red ferroviaria de la República Checa es una de las mas cómodas de Europa.

Llegamos a Brno. Capital histórica y epicentro de Moravia. Famosa por su intensa actividad industrial y comercial, sobre todo en el sector del automóvil. Pero también por su cara más cultural. Es inevitable nombrar a uno de sus hijos predilectos, el escritor Milan Kundera. Y recordar que fue en esta ciudad donde el científico Gregor Mendel desarrolló su célebre teoría sobre genética.

La riqueza de Brno cuajó gracias a las relaciones comerciales entre sus vecinas Venecia y Génova. Los restos de aquella opulencia se aprecian al pasear por el casco histórico, donde reina la catedral de San Pedro y San Pablo, en lo alto de la colina de Petrov. Otra de las referencias monumentales es el castillo de Špilberk. Originario del siglo XII, desde 1621 funcionó como prisión y durante el nazismo como campo de  concentración. Hoy es un museo. Otra visita recomendable, especialmente para quienes disfruten contemplando ejemplos de la arquitectura contemporánea es Villa Tugendhat, obra maestra del genial Mies van der Rohe, construida en 1930. Una de las escasas estructuras funcionalistas protegidas por la Unesco.

Pero si hay algo que, en los últimos años, ha situado el nombre de Brno en el mapa es su papel como una de las sedes del Campeonato del Mundo de Motociclismo, cita oficial que se celebra del 15 al 17 de agosto. Menos ruidoso es el Festival Internacional de música Otoño de Moravia, con fecha fija en el calendario de  septiembre y octubre.

Olomouc

Más monumental es Olomouc, a doscientos sesenta kilómetros de Praga, y a doscientos de Viena. Presume por ser la segunda reserva monumental después de la capital checa y una de las urbes más antiguas de centro Europa. Sirva como ejemplo de su glorioso pasado, que en 1848, los Habsburgo trasladaron aquí su corte desde Viena. Estancia que coincidió con el ascenso al trono de Francisco José I.

Olomouc acoge un gran complejo de templos, hospicios y otras construcciones religiosas. Y es sede del Arzobispado de Moravia. Todo ese conjunto está protegido como patrimonio histórico-artístico, pero lo más famoso, los monumentos más fotografiados son: la columna de la Santísima Trinidad, símbolo de la Iglesia católica. Y la catedral de San Wenceslao, en la plaza Alta, donde reina un hermoso reloj astronómico. En septiembre y octubre la ciudad acoge un festival de música espiritual y otro de música de órgano, y lo celebran por todo lo alto pues la música es muy importante para la gente de esta localidad. Sirva como curiosidad que Mozart compuso, con 11 años, su «Sexta sinfonía en fa mayor» aquí, en Olomouc. Y si te animas a visitar esta zona en verano, verás que en los bares es habitual encontrarte con conciertos de música tradicional.

Otra curiosidad de esta zona. La República Checa cuenta con más de veinte importantes centros de peregrinación internacionales, y en las afueras de Olomouc encontramos uno de los más visitados: el templo de la Visitación de la Virgen en Svatý Kopeček (la Colina Santa).

Kroměříž

Seguimos el recorrido por Moravia con una tercera parada, en la vecina y pequeña Kroměříž. Especialmente recomendable es la visita al palacio del Arzobispo y sus jardines, protegidos por la Unesco desde 1998. Este bello edificio, que fue residencia del arzobispo de Olomouc hasta 1949, combina estilos gótico, renacentista y barroco. Su salón de los espejos sirvió de plató para el rodaje de la película Amadeus, del afamado director checo Milos Forman. Según el filme, fue en este salón donde el joven Mozart conoció a Salieri.

Una vez visitado el palacio, merece la pena pasear por la plaza Mayor (Velké Náměstí) y las calles adyacentes con sus casas de colores, interesantes tanto por su arquitectura como por su diseño urbanístico. Al pasear por Kroměříž se entiende que la localidad goce también de la catalogación de patrimonio histórico nacional. Otra foto obligada: ante el Ayuntamiento (del siglo XVI) y ante la escultura de Olbram Zoubek, dedicada a las víctimas del Holocausto judío.

Antes de terminar, un consejo. No te vayas de Moravia sin probar el slivovice, un licor fuerte, típico de la región. Y, por supuesto, ten en cuenta que la sopa, es un plato que nunca falta en las comidas y cenas. La carne que más se consume, el cerdo, sobre todo ahumado y bañado en salsas varias. Y para beber, cerveza. Me comentan que los checos consumen hasta 160 litros de cerveza por persona al año, o sea, medio litro diario. No hace falta que los imiten, pero no dejen de probar una Pilsner Urquell, que aunque es de Bohemia, es la más vendida en el país. Terminamos con un brindis por Moravia. Na zdraví! (¡Salud!)