Cuando pasee por la capital de Chequia, no tenga ninguna prisa. Deténgase un momento y mire alrededor. Tal sinfonía de belleza y elegancia difícilmente la encontraría en otro lugar. Praga por su suntuosidad ha ido inspirando durante siglos a los personajes más importantes del mundo, habiéndose ganado apodos como la «Ciudad dorada» o la «Madre de todas las ciudades». Hoy en día, turistas de todos los rincones del planeta pasean por sus calles, palacios, templos y encantadores jardines y escriben otros episodios del acontecer de la ciudad histórica más bella del mundo.
El paseo por la ciudad es como ojear un libro de texto de arquitectura. Cada estilo a lo largo del milenio pasado dejó aquí su huella imborrable. A diferencia de muchas otras metrópolis europeas, Praga se salvó de los ataques de ambas Guerras Mundiales y conservó su originalidad de la que pueden presumir sólo unas pocas ciudades del viejo continente. Entre los monumentos hasta hoy conservados están las rotondas románicas que recuerdan los principios de la independencia nacional checa, iglesias góticas, cuyas torres conforman el inconfundible panorama de la ciudad, preciosos jardines barrocos decorados de terrazas que le impresionarán gratamente, además de lujosos palacios renacentistas en los que residían anteriormente los más poderosos de su época. Durante sus andanzas por la mágica Madre de todas las ciudades encontrará, sin embargo, singulares monumentos del modernismo, clasicismo, cubismo y funcionalismo o edificios modernos de prominentes arquitectos internacionales.
Un recorrido sin rumbo en Praga, también puede ser un destino
¿Qué visitar en la capital? Esta es quizás la pregunta más difícil que se hacen los visitantes de Praga. ¿Cuál de los cientos de monumentos praguenses no pasar por alto? Podrá pasarse una semana, un mes y hasta una vida entera, que aún seguirá encontrando nuevos rincones maravillosos, vistas o lugares inconfundibles. No obstante, nadie, se pierde el monumental complejo del Castillo de Praga, el castillo más grande del mundo y residencia de los monarcas checos. Tampoco podrá olvidarse del romántico paseo por el Puente de Carlos con su singular galería de estatuas barrocas, que son vigiladas por unas torres góticas, a ambos extremos. Un corazón verdaderamente palpitante lo es la Plaza de la Ciudad Vieja con su maravilla técnica de más de 600 años de antigüedad -el reloj astronómico- que se halla a la sombra de las maravillosas torres de la iglesia de Týn. En Praga no hay que planificar otras paradas. Aquí precisamente viene bien, como en ningún otro lugar, la frase de que un viaje no planificado puede ser al mismo tiempo un destino. Un simple paseo es suficiente.
Una gran ciudad palpitante para todos los gustos
Praga no es sólo una joya histórica, sino también una metrópoli europea que vibra y palpita y cuya larga lista de excelentes teatros, museos, galerías y clubes da forma definitiva al colorido único de la ciudad de las cien torres. En combinación con la mundialmente conocida cerveza checa y las exquisiteces gastronómicas no extraña que esté entre las metrópolis más visitadas del mundo.