En la República Checa hay muchos lugares atractivos que no verá en ninguna otra parte del mundo. El cubismo ocupa entre ellos una posición privilegiada. Paseando por Praga puede reparar en este estilo arquitectónico de principios del siglo XIX que sólo aquí se ha trasladado de los lienzos de pintura a las calles. Párese un rato a observar el juego de luz y sombras que forman las fachadas cubistas y deléitese con las vistas únicas de las construcciones que escribieron otro capítulo de la historia de la arquitectura de Praga.
Tal vez el ejemplo más bello del cubismo checo sea la Casa de la Virgen Negra en la Ciudad Vieja de Praga, que, con sus rasgos acentuados, complementa de manera elegante las casas históricas circundantes. En el edificio mismo se sitúa la galería Kubista que le trasladará a un elegante mundo de muebles, libros, postales y joyas de la época en que el cubismo se convirtió en una tendencia de moda. En la cercana tienda Modernista se pueden comprar cosas preciosas de estilo cubista. Recuerde que durante sus paseos puede descubrir otras obras importantes de este estilo en cualquier esquina de Praga. Las encontrará, p.ej., bajo Vyšehrad o en Můstek, donde un precioso farol cubista se oculta en un recoveco.
Si le apetece averiguar aún más sobre este estilo arquitectónico exclusivamente checo, basta con visitar el Palacio de la Feria de Comercio, que alberga una exposición de singular valor. Entre las pinturas de Emil Filla, los esbozos y los modelos de edificios de Josef Gočár, entenderá mucho mejor esta corriente de arte mundial tan única en su época.