Palacio
de Konopiště
El castillo de Konopiště fue fundado
como una fortaleza gótica a finales
del siglo XIII. Debido a numerosas
restauraciones, se fue transformando en
una palacio romántico que en 1887 fue
comprado por el archiduque de Austria
y heredero del trono austro-húngaro
Francisco Fernando. Gracias a su
entusiasmo por los avances tecnológicos,
el palacio fue provisto de todas las
comodidades disponibles de la época:
un acueducto, electricidad, un ascensor
hidraúlico y váteres. Después de casarse
con Sofía Chotek, el archiduque se retiró
con su esposa precisamente a este lugar.
En verano de 1914, los disparos
de Sarajevo y la Primera Guerra Mundial
pusieron fin a la romántica historia
de amor y la belle époque.
Por qué visitar
Francisco Fernando era un asiduo
coleccionista de obras artísticas. Con
su colección de tallados en madera,
pinturas y diversas artesanías
relacionadas con el culto a San Jorge
quería superar incluso al mismísimo
rey de Inglaterra Eduardo VII que
compartía la misma afición. El atentado
frustró su propósito. Los objetos que
se han conservado se pueden contemplar
expuestos en el Museo de San Jorge.
No se pierda la visita al Jardín de Rosas
con sus invernaderos que invitan
a descansar. Aquí se cultivan plantas
tropicales y subtropicales, incluyendo
la rosa amarilla denominada
“Maršálka”, la flor favorita
de la condesa Sofía.
GPS: 49°46‘58.675“N, 14°39‘32.814“E
44 km, 30minutos.
Trenes directos que salen de la
estación principal de Praga cada hora
a la estación de Benešov (40minutos),
después la ruta a palacio continúa
a pie (aprox. 2,5 km) o en autobús.
Autobuses directos que salen
de la estación de Florenc cada hora
a Benešov, tiempo de ida 45 minutos;
después la ruta a palacio continúa
a pie, en autobús (dos paradas)
a la estación de Benešov-Konopiště
o en ecotren desde la estación
de ferrocarril.
De abril a septiembre (lunes
cerrado), aprox. de 10:00 a 16:00 horas.
Castillo
de Karlštejn
El castillo de Karlštejn ocupa una
posición privilegiada entre los castillos
checos. Fue fundado en 1348 por el rey
checo y emperador romano Carlos IV
para servir como el lugar de custodia
de los tesoros reales, las colecciones
de santas reliquias y las joyas de la
coronación. El monarca los hizo ocultar
bajo la bóveda dorada de la capilla
de Santa Cruz. El mismo Carlos IV
en persona supervisó las obras finales
de la residencia imperial y la decoración
de sus interiores, e incluso consultó
a sus astrólogos sobre la mejor forma
de proceder.
El castillo checo más conocido,
oculto en tres de sus lados por las
elevadas pendientes cubiertas
de bosques, ha mantenido su mágico
encanto hasta el día de hoy.
Por qué visitar
La capilla de Santa Cruz, destinada
a custodiar las joyas de la coronación,
se encuentra en la parte alta del castillo
denominada la Torre Alta. Sus paredes
están revestidas de piedras semipreciosas
abrillantadas y recubiertas con 129
pinturas de tabla de enorme valor,
cuyo autor es el maestro Theodorico.
La bóveda dorada hecha de cristal
de Venecia crea una ilusión perfecta
de un cielo con estrellas, haciendo
que la visita a este lugar sagrado
sea una experiencia realmente celestial.
Visite el castillo en los días
de celebración de una gran fiesta
histórica: la tradicional vendimia,
que tiene lugar el último fin de semana
de septiembre. Disfrute de los festejos
del vino que anualmente se inauguran
con la llegada de Carlos IV y su esposa
emperatriz.
GPS: 49°55‘58.711“N, 14°11‘5.975“E
37 km, 50min.
Trenes directos salen
de la estación principal de Praga por
lo menos cada hora, tiempo
de ida 40minutos; se continúa
caminando unos 2 kilómetros hacia
el castillo.
De marzo a octubre (excepto
los lunes), aprox. de 9:30
a 16:30 horas; julio y agosto todos
los días de 9:00 a 18:30 horas.
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