12 Lo mejor de la República Checa
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Litomyšl
Joya renacentista
llena de música
En Bohemia del este, enmarcada
en un paisaje someramente
ondulado y lleno de sol, se
encuentra la pequeña ciudad
de Litomyšl, arremolinada sobre
su propio castillo, incluido en la
lista del patrimonio cultural de
la humanidadde laUNESCO. En
ella la historia dejó un complejo
monumental dignode admiración
por su armonía y sus cualidades
pintorescas.
Tirita el aire caliente en
los soportales de las casas
renacentistas de la plaza
mayor de Litomyšl, que
es como una perla blanca
incrustada en un collar
renacentista. Todo el
maravilloso conjunto de
casas, iglesias y monasterios
está coronado por un delicado
palacio, en cuyas paredes
esgrafiadas se refleja el sol
y por cuyas arcadas retoza el
viento. Dentro del palacio se
esconde un patio encantador,
un teatro barroco, salas
¿Sabía que además de su
gran legado artístico, la
música checa también ha
contribuido al mundo con
pequeñas perlas musicales
como es la famosa polka
Barrilito de Cerveza (en
inglés Beer Barrel Polka
o Rosamunde en alemán),
que durante la Segunda
Guerra Mundial se convirtió
en una especie de himno
de los soldados a ambos
lados del frente? Bajo el
título checo Škoda lásky
(Lástima de Amor) en 1927
fue la primera obra del
compositor y director de la
orquesta Jaromír Vejvoda.
de representación, una
exposición de pianos antiguos
y unos misteriosos corredores
subterráneos; hacia el cielo
se alza la torre del palacio.
El edificio está rodeado
por un jardín inglés y otro
francés que son dignos de
ver. Y por doquier suena
la música. En el año 1824
nació aquí Bedřich Smetana,
uno de los compositores
checos más reconocidos
internacionalmente. Por ello
la ciudad, orgullosa de este su
hijo predilecto, es escenario,
desde hace más de 60 años,
del presigioso festival
de ópera conocido como
Smetanova Litomyšl.
¿Es checo? Entonces será
músico
Los checos aman la música.
El legado de la música checa es
tan enormemente rico, bello y
multicolor como es rico, bello
y multicolor el propio paisaje
checo. Se diría que tanto
su gracia como su crudeza
suenan en las sinfonías y
óperas checas, se reflejan en
su colorista y pasional folclore
y resuenan en melodías
soñadoras de su jazz.
Los tesoros de la música checa
se deben a compositores que
hoy en día forman parte del
repertorio permanente de
todas las orquestas a lo largo
y ancho de la geografía
mundial. Antonín Dvořák,
Bedřich Smetana y Leoš
Janáček son el trío más
famoso, pero inmediatamente
después vienen otros que
no son menos geniales:
Bohuslav Martinů, Josef Suk,
Josef Mysliveček, Jan Václav
Stamic, Jan Dismas Zelenka
y podría añadirse incluso
a Gustav Mahler, que nació
y creció no lejos de Jihlava
en la Meseta Checo-Morava.
Los intérpretes checos
también han merecido el
reconocimiento internacional:
los directores Václav Talich,
Václav Neumann, Karel
Ančerl, Jiří Bělohlávek
o Libor Pešek, las brillantes
divas Emma Destinová,
Magdalena Kožená, Dagmar
Pecková, Eva Urbanová,
y toda una larga lista de
virtuosos de la música clásica
y del jazz… La música está en
casa en la República Checa.
Litomyšl
Música como inspiración
Teatro palaciego
Concierto
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