De la RepúblicaCheca se dice
que no es que sea un país,
sino que es un jardín.
La RepúblicaCheca
Praga, madre de ciudades
La corona y madre de las
ciudades checas es sin duda
alguna Praga, la maravilla
de las cien torres, uno de los
asentamientos humanos más
bellos en este planeta. Sin
embargo, al que solo llega
a conocerla a ella en toda la
república, no deja de faltarle
algo y hasta mucho. Por todo
su territorio se encuentran
esparcidos tantos tesoros que
sería imposible conocerlos
en el tiempo de una sola
vida humana. Las puertas
de Bohemia tienen muchas
llaves. Las páginas que tiene
ante usted se las
abren con las llaves del
patrimonio cultural de la
UNESCO. Llaves que ya
rechinan en la cerradura,
la puerta se abre y usted
puede entrar en el país de las
maravillas y la belleza.
En medio de un sistema de
cordilleras que es su frontera
natural, y cuyas faldas cubren
melancólicos bosques,
se extiende la depresión
checa, pespunteada por
momentos con las monedas
plateadas de sus estanques
o bordada con los hilos de
sus ríos, en otros lugares
rizada juguetonamente con
las ondas de sus colinas y,
finalmente, en el territorio
ocupado por las regiones de
Moravia o Silesia, iluminada
por interminables mieses
doradas. La historia, al
mismo tiempo lejana y
cercana, ha ido dejando en
este maravilloso escenario
un número incontable de
monumentos cuyo valor es
incalculable y precioso al
mismo tiempo: ciudades que
han conservado su aspecto
histórico, castillos, palacios,
monasterios, iglesias
y catedrales, verdaderas
joyas de la arquitectura y del
urbanismo de los tiempos
pasados.
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Vranov nad Dyjí
Pintoresco corazón
de Europa
Loket
Praga
Kuks
Karlovy Vary
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